PINGÜINOS 2022
40 años de Pingüinos. Haciendo Historia.

Este iba a ser un año especial. Independientemente de lo que hubiera pasado con la pandemia, el hecho de que hubieran transcurrido 40 años desde la 1ª edición, hacía que la de 2022 tuviera que ser una edición más celebrada, más deseada y más significativa.

Hace un tiempo, cuando ya teníamos puesta la mirada en el 40 aniversario desde el comienzo, nadie podía imaginar que la incertidumbre iba a estar presente hasta poco tiempo antes de la celebración. Y es que nadie hubiera pensado que podíamos asistir, en pleno Sº XXI, a una crisis sanitaria del calibre de la vivida en el mundo.

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Así llegamos hasta enero de 2022, con incertidumbre, pero también con muchísimas ganas de salir, de compartir, de disfrutar, de poder ver a los amigos y compañeros que en 2021 nos fue negado porque estábamos prácticamente encerrados.

La incertidumbre se vio superada por el deseo y la ilusión. El Club Turismoto inició los preparativos muchos meses antes, con la esperanza de que fuésemos el primer evento de 2022 que se celebrase con cierta normalidad y, aunque las cosas parecían ponerse difíciles por la “nosecuantas ola” de la pandemia a la que nos enfrentábamos, finalmente nuestros deseos se hicieron realidad, Pingüinos iba a reunir de nuevo a todos sus miembros, recibir a otros nuevos y celebrar los 40 años con una fiesta bien merecida.

Se habían resuelto las dudas sobre si las autoridades sanitarias permitirían celebrar un evento de estas características, pero nuestras mentes no podían dejar de pensar en si con las circunstancias que nos rodeaban y el miedo que aún permanecía en la población los pingüinos iban a responder a la llamada.

Y nuevamente, como siempre ha ocurrido, nos quedamos asombrados cuando, a lo largo del primer día de concentración, el jueves, el volumen de pingüinos que acudían al nido era el más importante que habíamos tenido nunca. Eso nos hizo pensar ya que íbamos a celebrar como correspondía el 40 aniversario desde la primera concentración, a lo grande y con la mayor alegría.

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El buen tiempo que nos acompañaba nos hacía soñar, aún más, con unos pingüinos casi normales, con mucha afluencia, diversión, amistad y algo de nostalgia. Y así fue, durante los cuatro días, el sol daba la bienvenida a todos los que se acercaban a Valladolid, parecía que todo se aliaba para que esta edición, tan deseada, fuera la de la ilusión, la de retomar la normalidad, la de subir el ánimo de la gente, tan necesario.

Y, subrayando que todo estuvo marcado por la prudencia y la presencia de mascarillas, el discurrir de una nueva edición de Pingüinos fue un gran éxito.

Éxito por el número de asistentes, por el magnífico comportamiento de todos, por el retorno de los desfiles, las excursiones, el caldo y carajillo, las exposiciones, los conciertos y, especialmente, las conversaciones en torno a la hoguera, los reencuentros, compartiendo las penas y tribulaciones, que han sido muchas a lo largo de estos dos años y compartiendo, por encima de todo, ilusiones y esperanzas en la salida de este túnel en el que todos hemos sufrido.

El primer día de concentración, jueves, había programada una actividad nueva y los pingüinos que iban llegando se incorporaban a ella, ruta a Esguevillas de Esgueva para visitar el Museo de la moto. Así comenzamos a llenar las carreteras de la provincia del color y la alegría tan necesarios. En el pueblo se disfrutó mucho de la visita y de un pincho que nos habían preparado los vecinos.

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El viernes volvió la ya tradicional excursión a Mojados, donde nos reciben siempre con los brazos abiertos, en una hilera motera que parecía interminable, numerosísima. El pueblo estaba inundado de motos y pingüinos y los vecinos encantados de volver a tenerlos y agasajarlos con sus viandas. Se disfrutó del espectáculo de Free-style y stunt con Maikel Melero, cada año más espectacular y asombroso. Mirábamos con las bocas abiertas los saltos y figuras de las motos y pilotos y además degustamos el tentempié que nos habían preparado en el pueblo.

Volvimos a la campa para prepararnos a celebrar la fiesta de nochevieja y el nuevo año pingüinero, todo un acontecimiento que se ha convertido en imprescindible. Este año además, con la ilusión de comenzar de nuevo, de retomar nuestra vida con normalidad. Fuimos muchísimos los pingüinos que brindamos con el vino espumoso y comimos los piñones y disfrutamos de la música de los grupos que esa noche nos acompañaron, Ralea, Remember Queen y Rebeldes.

El sábado, después del desayuno, los pingüinos iban tomando posiciones para participar en el clásico y deseado desfile de banderas que finaliza en la acera de Recoletos con otro espectáculo de Maikel Melero y un aperitivo. El desfile se hizo infinito, cientos y cientos de motos con sus coloridas banderas inundaron Valladolid, creando un espectáculo al que acudieron una gran número de vallisoletanos, agradeciendo la visita a los motoristas, agradeciendo el buen tiempo y agradeciendo que, por fin, veíamos una cierta normalidad después de lo pasado.

Lo mismo ocurrió por la noche en el desfile de antorchas, pero la emoción se notaba en el ambiente, las lágrimas en los ojos de muchos de los que asistieron nos hacían ver que se trataba de un acontecimiento especial, homenaje ya no solo a los motoristas fallecidos en los dos últimos años sino a tantas y tantas personas que perdieron la vida a causa del COVID, a los que sufrieron la enfermedad, también a los damnificados por el volcán de La Palma. En definitiva un homenaje a quienes tanto habían sufrido en los dos últimos años. Emoción que continuó después en la campa del pinar con la quema de la falla.

El número de asistentes era ya el mayor de todas las ediciones, afortunadamente todos ellos soportaron de forma educada las colas que inevitablemente se formaban y la recompensa fue disfrutar del increíble ambiente, de los amigos, los conciertos que esa noche estuvieron a cargo de Corizonas, Sonido Futura y el mítico Obus, que también celebraba sus 40 años en la música.

Después de una noche estupenda de diversión y recuerdos llegamos al domingo con la entrega de premios, los sorteos de regalos entre los que estuvieron dos motos y los reconocimientos a los Pingüinos de oro, que este año recayeron en la escuela de motociclismo Cuna de Campeones del Circuito Ricardo Tormo, referencia para los pilotos jóvenes de todo el mundo y en el piloto de Stunt Narcís Roca, que ha recorrido el mundo con sus espectáculos de Stunt, participando en varias ocasiones en el campeonato del mundo y Europa de Free-style y consiguiendo victorias importantes.

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Después de unos intensos días de celebración pusimos fin a la concentración despidiéndonos de los pingüinos que aún permanecían en Valladolid con el deseo de reencontrarnos pronto.

Ha sido una concentración llena de éxito, hemos recibido muchísimos mensajes de enhorabuena y agradecimiento y solo podemos decir que los que estamos enormemente agradecidos somos nosotros, el Club organizador, por vuestra visita, la gran acogida que Pingüinos tiene siempre, por el inmejorable comportamiento de este colectivo que cada año nos da una nueva lección de compañerismo, camaradería y fraternidad.

Os esperamos de nuevo en la próxima, buenas rutas.